ANTE UN REALITY MUSICAL – TOLERANCIA ZERO

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No a todo el mundo le gustan los reality show y el reality musical tipo OT o La Voz – ¿Por qué? ¿Aporta algo a la música de calidad?

Me parece algo así como una injusticia y algo elitista llamar a estos oasis de enajenación mental con apodos tan despreciativos como mierda. Pero la verdad es que creo que los realities, si sirven para algo, no es para otra cosa que para hacer que haya gente que se distraiga de sus cosas cotidianas riéndose un rato. Incluso para jugar a ser Dios expulsando a Adán y Eva del paraíso con un simple clic. Y hay algún que otro estudio que efectuado sobre este tema.

En estas «academias», «casas» y «experimentos sociológicos» hay gente que no sabe conjugar verbos adecuadamente y al unísono conoce cien sinónimos de la palabra «pene». Tras el descalabro de «EL BUS» se atrevieron incluso a producir una suerte de híbrido entre Gran Hermano y Operación Triunfo llamado Estudio de Actores, que consistía en meter un conjunto de jóvenes en una casa/academia/estudio y aparte de convivir, debían actuar, guiados por profesores.

Pero es que esta porquería de la tele-realidad show va más allá de los reality shows. Hay cadenas, como Telecinco, en las que toda su programación incluidos los «informativos» son un reality. Podemos poner como ejemplo como transformaron la desgracia de Julen en un reality para acrecentar su audiencia y ganar millones de euros. Y si seguimos antena 3 a diario, y pones atención, te darás cuenta que sus informativos son una concatenación de desgracias y manipulaciones… 

Telecinco se empeña una y otra vez en probar el motivo de que muchos españoles la consideren como la cadena de T.V. más lamentable de toda España. Aprovechó la desgracia de Julen para convertirla en un reality, rellenando sus espacios televisivos sin apenas dar información, repitiendo en bucle la información de la que se dispone y entrevistando una y otra vez a exactamente las mismas personas con la meta de rellenar sus programas y hacer caja con los anuncios contratados en los espacios promocionales. Aquél viernes, desde las 20:00 horas, Telecinco ofreció un programa singular, presentado por Ana Rosa, en el que hicieron una transmisión, tal y como si se tratase de un reality o bien un acontecimiento deportivo, de la recta final del rescate de Julen. El programa presentado por la comunicadora estrella del canal de Mediaset, fue muy criticado, siendo muchos los españoles que lamentaron que tal y como si se tratasen de hienas, los cronistas de Telecinco fueran a por la carroña que ofrecía esta trágica historia.

BEP / Pixabay

El ‘Especial Rescate de Julen’ tuvo una audiencia de más de 3 millones, llegando a la cantidad de 3.726.000. 

Tras años de resistencia, múltiples títulos de este formato han desembarcado en la parrilla, de súbito y muchos al unísono. Y si bien las redes sociales hayan vidilla en ellos, los opinadores levantan la ceja y a la Entidad Reguladora para la Comunicación Social le llegan protestas de colectivos que se siente insultados. El incremento de la competencia entre las cadenas privadas ha llevado a que se estrenen estos programas a pares. 

En Portugal estos programas lo tuvieron bastante difícil desde el comienzo. En dos mil uno, cuando Gran hermano se estrenó, un año tras transformarse en una obsesión nacional en España, Ljubomir Stanisic, un chef bosnioherzegovino, empezaba a reparar restaurantes repulsivos. Mientras que el de España llegaba para poner paz entre los empleados del restaurante, Stanisic procuraba arrancar cualquier reacción de la pacífica convivencia de empleados y dueños.

UnReal´, la parodia terminante de los ´reality-shows´

Alguien debió meditar que en el tema de los reality las mismas reglas eran válidas y ese fue el germen de UnReal. O bien a lo mejor era un tanto de terapia y la forma de sacar cara afuera los diablos internos de Sarah Gertrude Shapiro, que a lo largo de años estuvo atada por contrato a la producción de uno de esos programas en los que un conjunto de barbies siliconadas compiten por los cariños de un supuesto príncipe azul, harto de gimnasio y falto de cerebro.

Como productora ejecutiva debió tragar muchos sapos y para permitir que las gatas sacaran las uñas y pelearan por su macho, puesto que como ocurría en «Los inmortales», al final solo puede quedar una. En UnReal, el reality es Everlasting y guarda muchas semejanzas con The Bachelor.

Estar en Everlasting es una condena, mas se sabe que cuánto mejor hagas tu trabajo más puertas se te van a abrir profesionalmente a otros destinos más dignos y elevados. El camino simple, el del lado oscuro, es hacerle una felación al jefe.

Otra de las claves del razonamiento de UnReal son las tensiones entre los miembros del equipo para conseguir que su chica sea la ganadora. Por fuera, todo tiene la apariencia de un cuento de La Cenicienta coloreado en tonos pastel. Cada miembro del equipo tiene asignado a sus concursantes y debe dejarse la piel a fin de que la suya no sea la expulsada de la semana. La manipulación sensible de las aspirantes es frecuente para lograr la reacción deseada y asegurar su continuidad en el espectáculo.

Desde el primer programa, el futuro de cada una de las chicas está previsto y planeado, sin que haya forma de que consigan salir del papel que se les ha escrito, si bien lo procuren. Quién debería ganar y, sobre todo, quién va a ser la villana a la que todo el público detestará. No hay límite para cualquiera de los miembros del equipo de UnReal con tal de lograr más audiencia, y no hay jardín en el que no sean capaces de meterse. Todo está tolerado con tal de conseguir más audiencia y las concursantes no son más que peones que se van a ir sacrificando adecuadamente.

En la segunda temporada, la serie se ha metido en el jardín del racismo al poner como príncipe azul a una estrella del fútbol americano de color. Dato que no es anecdótico pues resulta que de momento no ha habido ni un programa de The Bachelor que haya contado con un hombre de color como gallardo. En España tenemos realities a base de bien por el hecho de que este género de programas han sido una plataforma cara al famoseo. Hay tantos conocidos de broma circulando entre tertulia y tertulia del corazón que precisarían de una buena agente para administrar su agenda y ponerlos en los diferentes programas de la tele.

Es desilusionante ver el «boom» que prosiguen teniendo estos programas de telerrealidad, sobre todo en la música, sacando en pantalla, camadas y camadas de cantantes de karaoke aspirantes a famosillos, aunque sea un instante. La mayor parte de los reality no tienen nada que ofrecer, son carne picada para las masas brutas y embrutecidas. Programas como «Big Brother», «Jersey Shore», «Keeping un with the Kardashians», «Acapulco Shore», por nombrar ciertos, no son más que la muestra más clara de la mierda y de la degradación que sus participantes son capaces de aguantar por ser «famosos».

El éxito de estos programas es, una y otra vez, el común denominador, tener en sus filas a personajes desechables con unas ganas enormes de aparecer en la tele, a gigolós y putas con el único talento de aguantar cualquier clase de degradación a cambio de dinero. Y en los musicales cambiemos lo de putas y gigolós por gente que conoce a todos los bisbalines pero que no tiene ni idea de quién era Adolfo Suárez, por decir algo. Programas con un guión oculto, al estilo de escaleta, que les dictan litigios, desnudos y cualquier otra degradación que lleve al espectáculo a tener más rating.

¿Que tiene de entretenido oír a una ramera contarnos cuantos turismos de lujo tenía su último novio?, ¿o bien a un tipo charlar sobre qué tan grande tenia las nalgas su último ligue del antro?,

No comprendo cómo estos programas pueden lograr el éxito entre los pequeños, y mucho menos como los padres les dejan verlos. ¿Cómo los papás dejan que sus hijos consuman este contenido?, así sea una madrota prostituyendo a sus hijas al mejor pujador en «Keeping up with the Kardashians», o bien a treinta y cinco kilogramos de silicona envueltos en piel zorreando y teniendo relaciones íntimas doce horas al día en «Acapulco Shore». ¿Y de «Big Brother»?, de cada diez palabras que escupen de manera estúpidamente, seis son groserías. 

Para cualquier especialista en la materia, merece una investigación aparte el hecho de que ‘GH Revolution’ se haya transformado en la edición menos vista del concurso. Sus datos son escandalosos para uno de los productos estelares de T5.

Otra decepción fue el estreno de ‘Tiempos de guerra’ un producto desarrollado para arrasar en audiencia que, si bien no le fue mal completamente , se quedó como segunda opción ante ‘Mi casa es la tuya’ en T5. Y vistas las novedades y las audiencias, podemos elucubrar sobre el estado de la TV hoy.

Exactamente los mismos programas de siempre.

Lo mismo podemos decir de los realities y de los concursos de talentos. Están los ‘dinosaurios’, que son programas que se resisten a fallecer por más que la audiencia les haya dado de lado. 

Falta de originalidad

Hoy día, la mayor parte de los programas, o son revisiones de lo ya visto o bien adaptaciones de formatos extranjeros. El inconveniente es el temor y el puritanismo de las cadenas, que raras veces se atreven a dar un golpe en la mesa. Hay que refrescar el paladar del espectador y apostar por semblantes nuevos.

Claro, si haces una serie dirigida a un público mayor de cincuenta y cinco años no puedes arrancar prácticamente a las once de la noche. Que una gala de cualquier reality finalice a las dos de la mañana tampoco es aceptable, de exactamente la misma forma que una serie dure setenta minutos por capítulo .

La audiencia es lo que es

Este país tiene cuarenta y seis millones de habitantes, no los quinientos de EE.UU y nuestros hábitos de consumo incluyen, aún, ver la TV en familia, lo que se traduce en hacer productos para todos y cada uno de los públicos o bien para aquellos que consumen más .

Esto es un negocio

Las televisiones privadas son empresas y siempre y en toda circunstancia mirarán por las ventajas o bien la rentabilidad. Es posible que ciertos programas puedan parecer miserables mas si tienen un presupuesto limitado es pues, al final, que la cadena sale ganando. Hay programas que deberían desaparecer o bien cadenas que no aciertan en su programación pero más que el dato de audiencia, se mide el del objetivo comercial.

Las audiencias engañan

El rating de consumo no ha variado en el último año. En verdad, en lo que es el prime time, el consumo ha subido dos décimas. Y después tenemos al ya mentado objetivo comercial.

REALITY SHOWS ¿BUENOS O bien MALOS?

Muchos y muchas creen que el reality es un espectáculo inmoral, basado en el morbo y con lamentables consecuencias para quienes se presentan a participar en ellos. Estiman que es una ofensa el penetrar en la privacidad de una persona. Yo vi Gran Hermano la primera vez, y me bastó para darme cuenta de lo escandaloso del formato. Y cuando llegó Operación Triunfo supe que era el fin de la música de calidad para mayorías, pues nunca pude entender como a un «artista» se le exigía «dar un perfil». Con sinceridad, me daba pena lo que pasaba en los canales de noticias, como lo es en nuestros días, y en documentales y noticias del planeta, podían estar muriendo las gentes en el África, y en los programas de noticias solo se charlaba de Operación Triunfo y las idioteces que sucedían dentro.

¿Esta gente que sale de estos reality van a pensar en su imagen personal? Su familla está basada en que te peleaste, tomaste, tuviste relaciones de forma absurda y listo, ya con eso son conocidas. Nosotros como público somos ignorantes y damos apoyo a un programa que viola la vida personal y crea inmoralidad a los participantes, que lamentablemente se prestan para eso y su objetivo es producir sensacionalismo y punto.

Siempre y en todo momento va a haber gente que «desperdiciará» horas de su vida en no perderse estos programas, por norma general puestos al aire de noche. Ahora, programas como The Voice, So You Think You Perro Dance?, Survivor, entre otros muchos, asimismo reciben una enormidad de audiencia por el hecho de que quizá no se exponga a la habitual persona de farándula, si no a gente «cualquiera» que prueba «talentos» que de no haberse presenciado allá no se habrían descubierto jamás.

La competencia, en la mayor parte de los casos, asimismo es un factor enormemente atrayente, por el hecho de que además de esto se forman favoritismos y preferencias entre los concursantes, por esto los programas que tienen servicio de correo para salvar o bien nominar a un concursante, tienen una participación masiva y activa, y aparte de eso, es una forma muy inteligente de conseguir dinero además de las millonadas que se adquieren con el alto rating. 

Desde el momento en que se introdujo la TV en el hogar de cada familia, fue calificada de caja idiota y pudridor de psiques. Los reality ofrecen un razonamiento banal y asqueroso.

Algo muy básico es que de «realidad» no tienen nada en general, pues todos estos tipos de programas tienen un desfase como de dos semanas en el que pasan por la edición de los productores, y muestran lo que vende. Crean historias como desean crearlas y no porque verdaderamente sean así. 

La gente dice que desea estar informada, y alardea de ser letrada, no influenciable y crítica con todo, hasta el momento en que pones esta mierda en la T.V. y todos esos cultos, sabios, especialistas de la vida y también intelectuales de distrito se sientan a ver si la choni del programa se ha follado al chuloputas que termina de entrar al espectáculo. Ese y no otro es el nivel… 

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