Alcohol, poetas y subnormales profundos: Jim Morrison

in MUSICA 60 70 80/PORTADA

Uno no debe buscar mucho en la historia literaria para hallar autores alcohólicos y drogodependientes. En una investigación efectuada en dos mil diecisiete en La Tierra, por la Universidad de Graz en Austria y publicada en Consciousness & Cognition, se halló que una copa de vino o bien una pinta de cerveza puede alentar la actividad cerebral, permitiendo un pensamiento más creativo en la psique del bebedor en comparación con el no bebedor.

El creador primordial del estudio, el doctor Mathias Benedek, ha postulado que una de las razones tras esta relación podría deberse a que el alcohol le deja a una persona acceder a su psique inconsciente, dándole la ocasión de hallar soluciones alternativas para los inconvenientes que se le presentan. Y no es que esto haya favorecido a su trabajo ni al de The Doors, en lo más mínimo. 

En el primer puñado de conciertos que hizo The Doors, Morrison era demasiado tímido para enfrentarse a la multitud. Una parte de la música más icónica y también influyente que la banda haya hecho brotó de la completa falta de control que Morrison probó cuando estaba borracho. «»¿Escuchaste esa canción» Five to One? » Rollins le preguntó a un entrevistador en el ’93 . Cuando se trató de grabar ‘ Celebration of the Lizard’ para cerrar el álbum número tres, la banda no pudo hacerlo musicalmente congruente con las palabras de Morrison. 

Cuando The Doors alcanzó el auge de su fama a fines de la década de mil novecientos sesenta, Morrison había adquirido un papel dionisíaco para él en el ojo público. La gente por último empezó a acudir a los espectáculos de Doors, no tanto por la música, sino más bien porque sabía que el vocalista primordial la iba a liar parda. Saldría al escenario borracho perdido, se retorcería en el suelo como una víbora enojada, y normalmente crearía una escena de desorden y caos. El baterista de Doors, John Densmore, empezó a desarrollar erupciones por agobio toda vez que veía a Jim con una botella de alcohol, en un instante en el que llegó tan lejos para desamparar la banda escuetamente, citando que ya no podía admitir las payasadas de su vocalista. Morrison sintió que se había quedado atrapado por su persona autoimpuesta ‘Lizard King’. Y estos y estas que adoraban a estos imbéciles, fueron poco tiempo después políticos en todas partes del mundo: los progres que hoy son la cúspide de la pirámide de lo Políticamente Correcto.

El mensaje básico fue percatarte de que verdaderamente no estás acá para percibir un montón de canciones de ciertos músicos bastante buenos. Tomar, y particularmente tomar en demasía, puede ser como ponerse una armadura para la persona sensible. 

El atrayente de la botella se ha vuelto apabullante.

Esta cita, así como la que le dio a Rolling Stone, pinta una imagen de un hombre de forma plena siendo consciente de que está ocasionando su desaparición. En último término, se le hallaría culpable por el cargo de exposición indecente, y hay sólida muestra en los cientos y cientos de fotografías tomadas cada noche para probarlo, y delitos menores de profanidad abierta. 

Sorprendentemente no fue acusado de embriaguez pública.

Morrison fue sentenciado a 6 meses en Raiford y recibió una multa de quinientos dólares americanos por su comportamiento. Se le dejó continuar libre mientras que apelaba a la convicción y volvió a trabajar en lo que se transformaría en el último álbum de The Doors, LA Woman. Él estaba respondiendo a una pregunta que le preguntó sobre por qué razón sentía la necesidad de hacer cosas tan locas, de llevar todo al máximo absoluto y probar los límites. 

De nuevo, el vocalista se podía hallar en el escenario en un estado de ebriedad. Un día se sentó al lado del naufragio, inmóvil, mirando al suelo. Cuanto más tomaba Morrison, menos limitado se volvía. Al tomar, sintió que podía dejar que su inventiva fluyese, y por muy perjudicial que pueda ser esta escuela de pensamiento, quizás esto fue precisamente lo que hizo que la música de The Doors fuera tan oscura y atrayente en el Flower Power de los sesenta, de colores refulgentes.

Y no os cuento más porque me pongo de mala leche, con tanto imbécil… 

¿Que?… ¿Que no diga subnormales profundos? ¿Acaso no existen individuos que son profundamente anormales y anormalas?… ¡A ver si aprendemos a hablar con propiedad…! ¿Qué coño os han enseñado en la escuela? A mi me enseñaron a cantar el cara el sol, y por eso aprendí lo mala que es una dictadura, y os aseguro que ahora, cuando me acuerdo, me quedo flipado observando cómo los instintos autoritarios se han cambiado de bando… y se disfrazan de correctismo…

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