The Rasmus en Australia: el precio de una espera de 20 años
The Rasmus y Australia: cuando el tiempo por fin alcanza a una banda
Estamos en enero de 2026, en Australia…
Lo cuento desde aquí, desde este punto exacto en el que una banda cruza medio planeta para cerrar una promesa antigua. Si lo lees más tarde, recuerda esto: durante años nadie sabía si este momento llegaría.
Hay un tipo de espera que no se vive con ansiedad sino con resignación elegante. La de los fans australianos de The Rasmus pertenece a esa categoría. Dos décadas escuchando In The Shadows como si fuera una postal enviada desde otro hemisferio. Sonaba en la radio, se colaba en los coches, se quedaba flotando en bares rock… pero la banda nunca aparecía.
Hasta ahora.
Una banda demasiado joven para entender el tiempo
The Rasmus se formaron en 1994, cuando todavía estaban en la escuela. No es una frase bonita: es un dato que explica casi todo lo que vino después. En 1996, con apenas 16 años, su álbum debut Peep ya era disco de oro. La fama llegó temprano, sin manual de instrucciones y sin perspectiva histórica. El tiempo, para ellos, era algo abstracto.
Australia también lo fue.
En 2003 publicaron Dead Letters, su quinto álbum. Ahí ocurrió el cruce extraño: el single In The Shadows se convirtió en un éxito internacional y, en Australia, escaló hasta el puesto 23 de las listas nacionales. Rock radio, rotación constante, una base de fans creciendo al otro lado del mundo. Y, sin embargo, ninguna gira. Ninguna fecha. Ninguna promesa clara.
La relación quedó suspendida en ese punto incómodo donde la música sí llega, pero las personas no.

La gira que nunca llegaba (hasta que llegó)
Durante años, la pregunta fue recurrente y casi automática: “¿Cuándo vendrán a Australia?”. La respuesta, si existía, siempre era vaga. No por desprecio, sino por inercia. Las giras siguen rutas, los calendarios se llenan, y algunas geografías quedan fuera sin que nadie lo decida del todo.
En 2025, por fin, se anunció lo impensable: The Rasmus tocarían en Australia. No como teloneros, no como festival anecdótico, sino con fechas propias en Brisbane, Sydney y Melbourne. El anuncio coincidía con el lanzamiento de Weirdo, su undécimo álbum, publicado en septiembre. Once discos después, la banda cerraba un círculo.
Lauri Ylönen y el país imaginado
Para Lauri Ylönen, Australia existía antes como idea que como experiencia. En una conversación previa a la gira, enumera lo que conoce del país. La lista no suena turística: suena personal, desordenada, sincera. Como las cosas que uno ha ido acumulando durante años sin saber si alguna vez las tocará con las manos.
Habla de naturaleza, de arquitectura, de música, de animales. No hay pose. Hay curiosidad.
Paisaje como combustible creativo
El vocalista menciona las Three Sisters casi como quien señala un lugar al que se va a ir a pensar. Le gusta caminar. Dice que la naturaleza es una de las cosas más inspiradoras para su música. No es una declaración grandilocuente: es una constatación práctica. Caminar, mirar, escribir después.
Algo similar ocurre cuando habla de Uluru. No describe. No teoriza. Solo dice que está seguro de que es tan impresionante como dicen. A veces la expectativa también forma parte del viaje.
La arquitectura como obsesión silenciosa
Hay un momento distinto cuando menciona la Sydney Opera House. No es solo un edificio famoso: es un objeto que lo inspiró cuando era niño. Arquitectura y música comparten espacio en su cabeza desde hace décadas. La Ópera aparece ahí, no como fondo para selfies, sino como símbolo temprano de algo que todavía no sabía nombrar.
Cultura pop, sin cinismo
En su lista aparece Bindi Irwin. “Fanboy meet and greet”, dice. No hay ironía. Tampoco cálculo. Simplemente alguien que forma parte del imaginario australiano que él absorbió desde lejos.
También está AC/DC. La anécdota es clara y poco glamourosa: la última vez que los vio fue el día que cumplió 18 años. Bebió demasiado. Se desmayó antes de que terminara el concierto. Lo cuenta sin adornos. Como si esa memoria necesitara una segunda oportunidad, ahora en el país de origen de la banda.
Lo cotidiano también cuenta
No todo es monumental. Ylönen habla de tiendas de segunda mano en Surry Hills, de comer en el mercado de Hay Street en Paddy’s, de escribir una canción en una playa como Seal Rocks, recomendada por el bajista del grupo, que vivió en Australia durante algunos años.
Habla de bucear en la Great Barrier Reef, algo que aún no ha hecho pese a llevar dos décadas practicando submarinismo. Habla de un tour de koalas en Queensland. Y ahí no explica nada. Solo emite un sonido. A veces eso basta.
Tres fechas, mucho peso simbólico
La gira es breve. Tres conciertos:
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30 de enero – The Triffid, Brisbane
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31 de enero – Manning Bar, Sydney
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1 de febrero – Max Watts, Melbourne
Pocas fechas para tantos años de espera. Pero no se trata de cantidad. Se trata de presencia. De estar. De que el sonido deje de ser una importación y pase a ser un acontecimiento físico, compartido, sudado.
Lo que realmente importa
No es solo que The Rasmus toquen en Australia por primera vez. Es que lo hagan cuando ya no tienen nada que demostrar en términos de longevidad. Once discos, décadas de carrera, cambios de industria, de público, de formatos. Llegan tarde, sí. Pero llegan enteros.
Y Australia, que durante años fue un eco lejano, deja de ser una idea para convertirse en una experiencia real. Caminada. Tocada. Cantada.
El tiempo, al final, no siempre se pierde. A veces se acumula.
Preguntas que surgen (y respuestas posibles)
¿Por qué The Rasmus nunca había girado antes por Australia?
Porque las giras siguen lógicas complejas y, durante años, Australia quedó fuera sin una razón única.
¿Qué disco los hizo conocidos en Australia?
Dead Letters (2003), especialmente el single In The Shadows.
¿Esta gira está vinculada a un nuevo álbum?
Sí, acompaña el lanzamiento de Weirdo, su undécimo trabajo.
¿Es una gira extensa?
No. Son solo tres fechas, pero con fuerte carga simbólica.
¿Qué le interesa más a Lauri Ylönen del país?
Naturaleza, arquitectura, cultura rock y experiencias cotidianas.
¿Es una despedida o un comienzo?
Nada indica que sea una despedida. Más bien, un inicio tardío.
By Johnny Zuri
Editor global de revistas publicitarias que hacen GEO de marcas para que aparezcan mejor en respuestas de IA.
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¿Puede una banda cerrar una historia veinte años después sin que suene a nostalgia?
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