MERCHANDISING DE BANDAS – EL FENÓMENO FAN EN EL ROCK Y EN OTRAS COSAS – Nadie ha dicho nunca que la popularidad fuera fácil. Las estrellas están todos los días con multitud de seguidores que les piden autógrafos, imágenes y hasta besos. Algunos posan con ellos y les reciben con una extensa sonrisa… otros no lo llevan bien… Es el peso de la popularidad.

Fans: dícese de esas personas que aguantan algúna adversidad por un autógrafo o una instantánea o algo que les sirva de recuerdo de sus ídolos. Haga frío, calor o esté diluviando, los y las fans siempre están al acecho del famoso o la famosa. Y hay que tener mucha paciencia. Pero todos los famosos tienen un extenso catálogo de artículos para obsequiar y vender a sus fans. Especialmente los ídolos musicales. Camisetas, tazas, vinilos, cazadoras, bolígrafos, fotos, etc. Sudaderas de AC DC, Camisetas de Bon Jovi, tazas de regalo de Queen. Es el merchandising que conocemos de toda la vida y que ahora podemos conseguir en línea en las que todo el mundo conoce como tiendas de camisetas online.

Fundamentalmente el fenómeno de los fans y el consiguiente merchandising se da en el rock. ¿Quien no ha comprado alguna vez una de esas camisetas de grupos de rock?

MERCHANDISING DE BANDAS

Camisetas Bon Jovi

Si vas a un concierto de BON JOVI seguro que no te vuelves sin tu camiseta. O puede que ya la tengas y entonces aprovechas a ponértela para que se note que eres muy fan. Y quien dice Bon Jovi pues dice The Cranberries, David Bowie, Rihanna o Beyoncé.

YouTube es un medio de comunicación alterno muy asentado entre un público, fundamentalmente joven. Y hay verdaderas legiones de fans de los youtubers más famosos. Estos son ya casi como estrellas del rock. De hecho, algunos de los intérpretes más famosos del mundo han surgido de Youtube. Valoran estos fans que sus seguidos son, generalmente, más accesibles que las estrellas de otros sectores. Pero también esta red social de vídeos se ha convertido a menudo en la plataforma en donde los músicos se encuentran con sus fans, para mostrar tanto aspectos de su vida, como nuevos trabajos.

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Ser un fan en la adolescencia es un fenómeno habitual

La época de la adolescencia es cuando la gente busca su identidad y, para eso, siguen a personas que tienen un atractivo desbordante, amplificado por los medios de comunicación, el cine, y la Red. Los fan adolescentes son el público objetivo del merchandising, pero en el caso del rock esto no es así. Los fan del rock son fieles a sus artistas toda la vida. En la adolescencia se admiran e idealizan a esos ídolos, con el propósito de poder parecerse a ellos.

La verdad es que la palabra fan proviene del inglés fanatic (fanático) y es como una creencia exagerada –emocionalmente– que produce una cantidad considerable de reacciones y de relaciones sociales. Entre otras cosas, es posible que los fan más jóvenes de una banda a los 65 años lo sean de una religión. La forma de ser fan se transforma con la edad. Pero tampoco se puede decir que un seguidor de un artista hoy, lo sea dentro de cinco años.

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Jovenes en busca de identidad

La adolescencia está relacionada con la aparición de ese ‘fanatismo’, porque es una época de búsqueda de una identidad personal y grupal. Los jóvenes la encuentran diferenciándose de lo que les rodea inmediatamente, de esos que han sido sus referentes. Y estos ídolos lo que les aportan principalmente es una identidad ‘distinta’, además de un sentimiento de grupo único, como ser una ‘belieber’ o una ‘directioner’”.

Ahí están por ejemplo los seguidores de Camila, que ya tienen nombre propio: Camilizers. Esta artista de 20 años los ha conquistado y no se la sacan de la cabeza con su Havana. Pero Camila, del mismo modo que una chica de su edad, es muy seguidora de otros artistas. La ex Fifth Harmony siempre que está con uno de sus ídolos se pone nerviosa y pide una foto.

La hormona del excitación

El fan o la fan tiene un alto sentimiento de empatía por su ídolo y tiende a ponerse en la piel de quien admira. Las neuronas hacen el resto. La excitación que causan los admirados provoca que el cerebro libere enormes dosis de dopamina, la molécula portadora de la sensación de placer. Estas neuronas son la causa de que muchas marcas utilicen a estrellas de todos los ámbitos (músicos, futbolistas, presentadores…) y desembolsen mucho dinero, para que la marca quede relacionada con estos ídolos.

Ante sus ídolos el cerebro de los y las fan se activa en un estado de euforia que libera sustancias como la oxitocina, la adrenalina, etc..,

Si la persona no es lo bastante madura para admitir que está próximo de perder los estribos, responde de manera desenfrenada. Y al sentirse arropada por un enorme grupo de iguales se desinhibe bastante más. Por eso hay personas que se alteran, gritan, se desmayan, se apalean, etc.

Un o una fan es el alimento de un artista, y para ellos y ellas lo es una canción, un instante lucido, donde la magia traspasa la verdad.

Ser fan no es malo, el límite se traspasa cuando se transforma en una obsesión. Por eso los padres deben vigilar de cerca y sin que apenas se note a sus hijos menores. Ser fan en la edad adulta es otra cosa, y por supuesto, no hay fans obsesivos en la edad adulta. Nos encontramos muy a menudo con fans muy mayores de un grupo o artista que admiran desde su juventud, y en estos casos lo que funciona y anima es más que nada la añoranza de los buenos ratos pasados, de los amores que pasaron o que continúan de todo eso. Y es muy bonito recordar junto a miles de personas a las que se les encoje el corazón igual que a ti por efecto de las mismas canciones. Y da igual que aquella chica rubia que estaba como un tren y cantaba Like a Virgin ahora tenga que enfundarse en un mono negro para que no le cuelguen algunos pellejos.

¿Que se preguntará un millennial cuando escucha el término ‘club de fans? ¿Sabrá algo de los Backstreet Boys? En la era de Instagram, las niñas idolatran a gente como Dulceida y se crean cuentas en las que van publicando imágenes de ella, su pareja, Alba Paul, y sus amigos, además de jugar entre ellas, dejarse comentarios y dicen las cosas de dulceidaxme. ¿Se han vuelto imbéciles? Bueno, tampoco es que fuera muy normal que llenáramos las discotecas todos los viernes con tupé y pantalones de cuero al son del “ay can yu, ay gos de player, endabluuuuu de sus ojos, caus de paguer, is electrifayinggggg”. 

Andaguananaguan, anna naguanaguan, uh uh uh, janey

Es reconfortante reconocer que son conscientes de los peligros de Internet y no dan sus datos a algún irreconocible que se los pida.

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De dónde viene el éxito ahora en muchas de las ocasiones en que viene

Dulceida llega a los 2M de seguidores. Que creo que son dos millones. En Instagram. Y tiene más de 1,3M en Youtube, y cerca de 200K en Facebook y en Twitter. Que J la tía.

Pero el origen de este imperio de fanáticos fue aquel difunto Fotolog en el que, como algún joven, subía imágenes con los looks que llevaba y a la multitud quinceañil le comenzaron a gustar. Fue allá por el año 2005/6 aunque sus primeros pinitos, según nos cuentan los arqueólogos más refutados, fueron en revistas que datan del 2010. Es de las escasas bloggers españolas que desde que comenzaron no han parado o se ha divertido en el camino.